Cada vez me pasa esto con más frecuencia, y cada vez me gusta más. Porque todo lo que estoy sintiendo es maravilloso. Ya sé que sabes de que estoy hablando, estoy hablando del amor, estoy enamorada.¡¡SÍ!! ¡¡LO ESTOY!! ¡¡ESTOY ENAMORADAAAA!!
Pero como cada persona siente el amor de una manera, yo voy a explicar esta maravilla desde dentro de mi:
Mi cuerpo y, sobretodo, mi mente está como flotando cada vez que piensa en él o cada vez que sabe algo de su persona. Ha sido este verano cuando me ha pasado y juro, JURO, que nunca había imaginado que me pudiera ocurrir esto con él. Estoy orgullosísima de que sea con él. Los momentos que hemos pasado juntos ( me parecen pocos) son tiempo de sentimientos a flor de piel. Momentos de pensamientos a la velocidad de la luz. De carne de gallina. De sonrisas. De suspiros. De nervios. De actos impulsivos e incorregibles. Momentos de sentirlo aunque no nos rocemos la piel. De querer que todo él se fusione con todo mi yo de la manera en la que estemos lo más juntos posible.
Son momentos que merecen la pena lo más posible que se pueda merecer.
Pienso en su cara, en sus manos cuando me han tocado, en sus gestos cuando me han ido a tocar, en sus miles de expresiones, en su cuerpo, su ropa, como iba vestido, de la forma en la que mueve las piernas al andar; de su soltura, de su (:D) sonrisa, de su carácter, de sus palabras, de sus consejos, sus advertencias, pienso en todo lo que he visto, lo que me han contando que han visto, lo que me imagino que no he visto, lo que veré...